Hola amigos en este segundo artículo relacionado con la importancia que tiene la conexión de la tierra el cuerpo especialmente hoy en día.

Quiero intrucirles a la DR Angels Corcoles que ha escrito este blog desde su punto de vista como Psicoterapeuta y psicóloga en Barcelona.

Las personas somos una unidad entre cuerpo, mente, emociones y espíritu. Esto lo habréis oído decir muchas veces. La realidad es que no se pone en práctica, y menos desde la medicina oficial. Se trata enfermedades, y no personas con unas circunstancias específicas. Pero pensad un poco. ¿Habéis tenido diarrea antes de un examen? ¿Se os acelera el corazón cuando estáis emocionad@s? ¿Habéis observado que os ponéis más enfermas cuando pasáis una mala época? Imagino que estas cosas os han pasado, y otras de más complejas. Llevamos mucho tiempo desconectándonos del cuerpo y a menudo nos cuesta entender su lenguaje.

La enfermedad es un mensaje que el cuerpo nos envía para que podamos solucionar los conflictos emocionales que estamos atravesando. Tenemos tres manera de solucionar un conflicto psíquico. La primera es con un síntoma mental. Por ejemplo nos angustiamos, o nos sentimos tristes en función de lo que estamos viviendo. La segunda es mediante el comportamiento. Empezamos a hacer cosas sin pensar, nos metemos en líos, o después de hacer algo nos preguntamos porqué lo hemos hecho. La tercera es mediante una enfermedad. Del tipo que sea. En un primer momento esta enfermedad nos hace parar, porque el cuerpo no tira, y este parón es el equivalente a solucionar el conflicto psíquico. Una lectura más en profundidad, según qué enfermedad haya sido, y el lugar del cuerpo afectado, nos permite entender qué mensaje nos está enviando el cuerpo.

De la misma manera que cuerpo, emociones y mente están conectadas, las personas estamos conectadas a la Tierra. Formamos parte de una Unidad. El primer principio del hermetismo dice “como es arriba, es abajo” y el segundo “como es adentro, es afuera”. De manera que como esté el espíritu de la Tierra, así estamos nosotros. La buena noticia es que mejorando nosotros mejoramos la Tierra. Esto significa que dado que nuestro cuerpo corresponde al elemento Tierra, si cuidamos el cuerpo, estamos cuidando la Tierra por resonancia. Aquí hay que hacer una aclaración. Y es desde dónde estamos cuidando nuestro cuerpo. Si lo hacemos por exigencia, o desde la comparación seguimos desconectadas. Lo importante es hacerlo desde la consciencia, manifestando cariño hacia él. A mismo tiempo hay que implementar las medidas adecuadas para que la Tierra esté limpia, y sana. Tenemos que empezar por nuestro ámbito de influencia, para que nuestro ejemplo vaya contagiando otras personas.

Existe la idea de que deberíamos estar bien, tanto a nivel corporal, como emocional o social. En realidad la vida es como un videojuego en el que hemos de ir pasando pantallas. Cuando hemos solucionado una situación aparece otra que nos pone a prueba. Hemos venido a aprender, y sin conflicto, sin dificultades no hay aprendizaje. Cuando entendemos que las injusticias que vivimos tienen un para qué, que nos permiten aprender y crecer, las vivimos de otra manera. El aprendizaje es restablecer la justicia y el bienestar, por tanto hemos de tender a ir hacía allí. Pero sin la injusticia no habría movimiento. Y el Universo está en continuo movimiento. No estoy justificando aquello que no nos gusta o nos hace sufrir. Justamente porque nos despierta sentimientos incómodos o nos hace sufrir nos está indicando que eso hay que cambiarlo. Que nos hemos de dirigir hacia otro lugar. Que eso está mal. Cuando podemos pasar a la acción sin juzgar, llegamos antes al equilibrio y resolvemos las situaciones rápidamente. Sin conflicto no hay evolución. Sin error no hay crecimiento. Se trata de ver qué nos está diciendo el conflicto para incorporar el aprendizaje que necesitamos.

En muchas ocasiones hemos despreciado el cuerpo como algo bajo, porque la parte espiritual es trascendente y más importante. Con esta actitud nos hemos peleado con nuestro cuerpo, como representante de la inclinaciones más mundanas. En realidad, si hemos decidido encarnar, que significa hacernos carne, es porque a través del cuerpo podemos experimentar lo que no podemos cuando somos sólo espíritu. Por tanto, hemos de amar nuestro cuerpo, cuidarlo, mimarlo, porque nos permite experimentar la densidad de este plano de tercera dimensión.

De la misma manera, también es muy común sobrevalorar nuestra parte racional, despreciando nuestra parte emocional. Muchas personas tienen la creencia de que las emociones son un artefacto que les dificulta la vida. Cuando vivimos de espaldas a nuestras emociones nos perdemos la información que nos dan. Igual que el cuerpo, las emociones las necesitamos para vivir en la Tierra. En realidad se trata de valorarlas y saber cómo manejarlas.

Así, mejorando nuestra relación con nuestro cuerpo y nuestras emociones, ayudamos a la Tierra a estar mejor. Podemos hablarle, informarle de lo que necesitamos, de lo que hemos conseguido, de lo que deseamos. A mi me pareció muy loco todo esto cuando lo escuché por primera vez. Chocó mucho con mi mente racional, y científica. Con el tiempo lo he ido entendiendo e incorporando a mi vida cotidiana, ayudándome a mejorarla.

Mejorando nuestra relación con el cuerpo mejoramos la salud de la Tierra. Sanando nuestras heridas emocionales sanamos nuestra sociedad. Así de fácil, y así de complejo. Es complejo porque no nos lo creemos. Hemos aprendido lo contrario, por eso nos choca tanto. Pero llevamos muchos siglos desconectadas de la Tierra, poniendo el foco en el exterior y no hemos conseguido lo que queríamos. Ya es hora que cambiemos de estrategia.

Escrito por Ángel Corcoles

Psicoterapeuta.